El fin de semana pasado, el Presidente Ollanta Humala viajó a Venezuela para suscribir con el Presidente Hugo Chávez un conjunto de acuerdos bilaterales relacionados a la cooperación en políticas sociales, comerciales, de hidrocarburos (incluyendo petroquímica), migratorias y de prevención de riesgo de desastres. En un artículo anexo presentamos un mayor detalle de los mismos.
El viaje del Presidente parece estar motivado, principalmente, por dos razones: una de naturaleza política y otra comercial. La conveniencia política se originaría en el cambio de posicionamiento que ha ejecutado el gobierno desde la formación del primer gabinete. Desde la salida de Salomón Lerner Ghittis, el gobierno ha pasado a ocupar el centro del espectro político, abandonando a sus aliados de la izquierda, lo que generó acusaciones de haberse entregado a la derecha y a los empresarios. En ese sentido, la visita a Hugo Chávez tendría el obvio propósito de balancear la imagen del gobierno.
La razón comercial es mucho más directa y tiene que ver con que, dado que Venezuela abandonó la Comunidad Andina, el 31 de diciembre del año pasado se vencieron las preferencias arancelarias de las que Perú gozaba en el mencionado país. Esto hubiera perjudicado a las exportaciones de manufacturas peruanas, especialmente en el caso de textiles y confecciones. La visita a Venezuela ha permitido que estas preferencias se extiendan por tiempo indefinido.
Sin embargo, el componente que más controversia ha desatado tiene que ver con el acuerdo firmado entre Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) y Petroperú, por el cual se abre la posibilidad de que Petroperú pueda invertir en la industria petrolera venezolana, así como que Pdvsa pueda invertir en Perú. Al respecto, creemos que este es un acuerdo que tiene validez meramente simbólica y no constituye riesgo u oportunidad realmente significativos para el Perú. Por un lado, Petroperú tiene compromisos de inversión internos a los cuales tiene que dedicar todos los recursos que disponga, vislumbrándose más bien que pueda estar en el lado corto, por lo que no existe posibilidad real de llevar a cabo inversiones en otros países, independientemente de lo rentable que puedan ser. Por otro lado, la posibilidad de Pdvsa de invertir en el Perú ha estado siempre abierta, por lo que este acuerdo no genera ninguna oportunidad especial. En todo caso, de concretarse algún proyecto dentro del marco vigente, será bienvenido como cualquier otra inversión extranjera.
La semana pasada, el Congreso otorgó el voto de confianza al nuevo Gabinete Ministerial presidido por Óscar Valdés Dancuart. En general, en la presentación del Presidente del Consejo de Ministros destacaron la continuidad de las políticas públicas y la afirmación de la denominada Hoja de Ruta. Para algunos sectores empresariales, el Presidente del Consejo de Ministros no dijo nada nuevo, y ello sería positivo dados los temores que en materia económica aún existen. Para otros, sin embargo, faltó más énfasis en la visión de un gobierno que recién está en el primer 10% de su período y no en sus postrimerías. En un artículo aparte presentamos más detalle sobre los anuncios en materia económica.
Durante la semana también de oficializó la salida de Ricardo Soberón de la Presidencia de Devida. Con esta salida cada vez son menos los colaboradores que desde la izquierda apoyaron a Ollanta Humala en su camino a la Presidencia de la República, y que aún mantienen un puesto en el Ejecutivo. La excepción la constituyen algunos congresistas y embajadores políticos del gobierno.
El jueves 12 de enero, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) decidió dejar su tasa de referencia estable, en 4.25%, mientras que su contraparte chilena la redujo en 0.25% (su última reducción fue en junio del 2009) dejándola en 5%.
El riesgo de la situación internacional, especialmente en Europa, continúa alto, sin señales claras de estar tomando el camino de solución. Por el contrario, el reporte de una caída en 0.25% de la producción alemana durante el IV Trimestre del año pasado es una mala señal, e indicaría que toda la zona europea ha experimentado resultados negativos en ese período. Para ilustrar la situación y sus perspectivas, reproducimos la opinión de nuestro colaborador Humberto Arbulú, que ha resumido los escenarios que se esperan para la Zona Euro durante 2012.
• Restablecimiento del crecimiento económico y competitividad externos mediante una política monetaria agresiva, un euro depreciado, un estímulo fiscal en países superavitarios acompañado de austeridad fiscal y reformas estructurales en los países de la periferia. Esta alternativa, que funcionaría mejor desde un punto de vista económico, es inaceptable por ahora para Alemania y otros países superavitarios.
• Restablecimiento del crecimiento económico y competitividad externos mediante un ajuste deflacionario acompañado de reformas estructurales en los países de la periferia para reducir el salario nominal. Esta alternativa es políticamente aceptable para los países superavitarios pero, a la larga, inaceptable para los de la periferia.
• Financiamiento permanente de los países superavitarios a los países de la periferia. Esta opción es políticamente inaceptable para los países superavitarios que, de continuar sin límite, pueden terminar siendo insolventes.
• Quiebra parcial de la Zona Euro con una restructuración general de las deudas. Esta alternativa es inaceptable, por ahora, para todos los países.
En conclusión, Arbulú pone en claro que aún no se han dado los consensos para adoptar un camino de solución, fundamentalmente por los conflictos de intereses que todavía prevalecen.