El reposicionamiento político que ha ejecutado el Presidente Ollanta Humala se está haciendo cada vez más firme y enfático. Si se juzga por las declaraciones que viene haciendo en la gira que ha iniciado por España y Suiza, busca proyectarse como un gobernante pragmático, no ideologizado y preocupado por el desarrollo del Perú. En una entrevista dada al diario El País, previa a su llegada a España, señaló que no es un hombre de izquierda ni de derecha, dijo en cambio: “soy un nacionalista que ha tomado las banderas de la justicia social”. Expresó que hay una mala relación histórica entre la minería y las actividades renovables, y que la prioridad para el Perú es el agua. En un mensaje que parece dirigido a Estados Unidos, señaló que no va a legalizar las drogas: “hay que combatirlas” enfatizó.
Por otro lado, en las exposiciones en los foros empresariales, en las que hace esfuerzos por promover al Perú como receptor de inversiones, hizo énfasis en que el país cumple lo que firma, lo cual implica la seguridad de que el Proyecto Conga se va a ejecutar. Dijo también: “creo que en un mundo multipolar, en proceso de globalización, no podemos perder ningún espacio que nos permita intercambiar ideas, propuestas, proyectos y soluciones a problemas comunes que tenemos las naciones”.
Internamente, las consecuencias de este reposicionamiento político se han comenzado a sentir. La congresista Rosa Mavila, en aparente representación de nueve congresistas de izquierda -entre los que se incluiría a Javier Diez Canseco-, señaló que estaban evaluando la posibilidad de formar una bancada independiente, separándose de la oficialista de Gana Perú, como resultado de su incomodidad por las decisiones recientes que ha adoptado el gobierno. Este anuncio, que probablemente no se concrete de inmediato, está reflejando las diferencias que se están haciendo cada vez más extremas al interior de la bancada oficial. La concreción de esta ruptura debilitaría la capacidad del gobierno para hacer que se aprueben leyes y nombramientos que salen del Ejecutivo. Esto podría explicar las declaraciones hechas por el Presidente del Consejo de Ministros, Óscar Valdés, que indican que ha habido mucha “teatralización” alrededor del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Esto ha sido considerado por muchos un error, resultado de su inexperiencia política, pero bien podría explicarse como una señal de acercamiento con la bancada fujimorista.
La otra respuesta a este posicionamiento político, la que se debe dar en las calles, también se estaría gestando. Una primera muestra es el anuncio de la Marcha por el Agua que el movimiento antiminero, encabezado por el ex sacerdote y ex candidato a la Presidencia de la República, Marco Arana, está organizando, y cuyo propósito es producir un desplazamiento de campesinos del interior del país hacia Lima. Un primer test de la capacidad del nuevo gabinete de manejar estos conflictos es ver si esta marcha se concreta y si es exitosa.
En coincidencia con la visita del Presidente Humala a España y Suiza, el Ministerio de Economía y Finanzas colocó bonos en el exterior por US$ 1,100 millones. Los mercados dieron buen recibimiento a esta oferta, ya que las solicitudes de compra fueron casi seis veces el monto ofertado. Se colocaron bonos con vencimiento a 2050 por US$ 500 millones, a un rendimiento de 5.372%; y bonos con vencimiento a 2031, por US$ 600 millones, a un rendimiento de 6.875%. Como la emisión autorizada es de US$ 1,600 millones, se espera que el gobierno emita bonos en soles en el mercado local por el equivalente a US$ 500 millones.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), en la reciente revisión de sus proyecciones de la economía mundial que entrega en su “World Economic Outlock”, señala que la recuperación mundial está amenazada por una agudización de las tensiones en la Zona Euro y la fragilidad en otras regiones. Indica que las condiciones financieras se han deteriorado, las perspectivas de crecimiento se han ensombrecido y los riesgos a la baja se han intensificado. En este contexto, ha revisado sus proyecciones de este y el próximo año a la baja en alrededor de ¾ de 1% con respecto a lo que habían proyectado en setiembre del 2011.
Este mayor pesimismo tiene su origen, principalmente, en los países de la Zona Euro, pero está acompañado también por una rebaja, aunque menor, en la proyección de los países emergentes, que deberán absorber la caída en la demanda que se origina en el Viejo Continente. La Zona Euro tendría este año un resultado negativo, de -0.5%, lo que marca un deterioro de 1.6% con respecto a la proyección previa. Los países más afectados serían Italia y España que presentarían resultados negativos de 2.2% y 1.7%, respectivamente. Para el próximo año los resultados de estos dos países continuarían siendo negativos, aunque 0.6% para Italia y 0.3% para España.
Esta perspectiva de la economía mundial ha llevado a su Directora Gerente del FMI, Christine Lagarde, a señalar la necesidad de que los países de la Zona Euro pongan en ejecución, de manera rápida, políticas que impulsen el crecimiento económico. Ha dicho que Europa enfrenta el riesgo de repetir una crisis de duración y profundidad similar a la de los años treinta del Siglo XX.